El sentido de la eficacia

Recomiendo vivamente dedicarle un rato a esta charla TED de Thomas Goetz sobre la necesidad de modificar la forma en la que se presenta la información médica.

Seguro que tarde o temprano acabaremos hablando sobre este tema, pero en este caso me quiero detener en un concepto del que se habla en la charla, que me ha parecido extraordinario por su enorme potencial en la gestión de la relación entre los profesionales sanitarios y los pacientes, sobre todo en procesos crónicos:

El sentido de la eficacia

El sentido de la eficacia es la capacidad que una persona cree tener para cambiar un determinado comportamiento. En un paciente por ejemplo con un infarto, esto significaría la capacidad que cree tener de abandonar hábitos como fumar o el sedentarismo, y de adquirir otros como una dieta saludable o el ejercicio diario.

Y al verla me planteo, ¿mejoraría la adherencia al tratamiento de un enfermo crónico si al iniciar su proceso el médico responsable le preguntase por la capacidad que cree tener para cambiar los comportamientos de riesgo?

Evidentemente solo esta pregunta no es suficiente, pero estoy convencido que sobre este concepto se pueden construir acciones que mejoren de manera sustancial la responsabilidad que los pacientes crónicos adquieren consigo mismos.

Sin duda que las escuelas de salud o los programas de paciente activo/experto han generado pacientes más responsables y por tanto pacientes que tienen unos mejores resultados en su salud. Sin embargo, en mi opinión seguimos sin aprovechar de manera estandarizada e intencionada los puntos críticos donde la relación profesional sanitario-paciente es más intensa y por tanto la capacidad de influir del profesional médico y de enfermería es mayor.

Estoy hablando de sacar más provecho de las interacciones que ya se producen, tanto en Primaria como en Especializada, para generar cambios de comportamiento en los pacientes o para hacerlos sostenibles en el tiempo. Porque toda la comunicación e información –oral, escrita, informal, lo que no se dice…- que se genera en esos momentos es crítica para potenciar o ningunear el sentido de eficacia del paciente.

En este punto volvemos a lo que ya es un clásico: la formación en comunicación, cuya fórmula básica en este caso es sencilla de presentar, y un verdadero reto para implantar:

  1. Escucha y empatía. Conocer y entender la situación por la que pasa un paciente, sobre todo cuando tiene que asimilar y afrontar una nueva situación vital.
  2. Liderazgo e implicación. Pasar de “esto es lo que tienes que hacer” a “vamos a hacer cosas para que tus resultados sean mejores”.
  3. Comunicación clara, entendible e individualizada.
  4. Orientación al resultado.

Y todo esto puede empezar con una simple pregunta: “¿te sientes capaz de cambiar tus hábitos para vivir mejor?”

Imágenes diseñadas por Freepik 

José Mari Iribarren

2 Comments

  1. He tardado en responder porque quería tiempo para leerlo bien. Justo estoy finalizando el análisis de un taller sobre el ictus y el resultado es claro: los pacientes no es que no quieran seguir los consejos del médico. Es que no saben cómo integrarlos en su vida. También es clarísimo que el protagonista de su propia transformación es el individuo y que se debe “negociar” con él (¿te sientes capaz de cambiar tus hábitos para vivir mejor?).

  2. Gracias por el comentario Carlos. En tus líneas hay mucha “chicha”, y creo que una clave es que los profesionales entiendan/entendamos eso que apuntas de integrar los nuevos hábitos en la vida diaria de un paciente cualquiera. Hay que tirar de este hilo 😉

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